-¿En qué sentido lo divino y lo profano aúnan a los tres?
-Creo que los tres pudieron desplegar su propio don, y eso es algo de orden divino, no es un invento del mercado ni un capricho del ego. Cada uno a su manera sembró una semilla en nuestra tierra ligada a esta fuente, y alzó su canto hasta el cielo. Pero al mismo tiempo, ese canto fue expresión de un tránsito intenso por un mundo intenso, plagado de humanidad, con toda la mierda que eso implica, con todo lo sucio o lo marginal.
El piano de Macchi sobre la huella del rock argentino
“Es una emoción enorme tocar este repertorio que fue una bomba atómica del bien. Es una música que me trae inspiración y vida porque demuestra el semejante nivel de música popular que tenemos como cultura”, comentó el músico en medio de la trilogía inaugural integrada por temas de los tempranos 80’s: “11 y 6” que Fito grabó en “Giros” (1985); “Ojos de video tape” una creación de Charly impresa en “Clics Modernos” (1983); y “Águila de trueno” que el Flaco plasmó en “Kamikaze” (1982).
De la copla a la improvisación instrumental, Sebastián Macchi presenta “Canciones últimas y otras cositas”
“Siento que es una oportunidad hermosa para la cultura. Nos obliga a volver a lo más primitivo. A reunirnos. A dejar las pantallas y vivir cosas juntos. El tiempo adverso quizá fortalezca a la cultura, desde una ronda donde escuchando música puedan salir cosas nuevas”
«Piano solito, el flamante álbum de Sebastián Macchi, es de esos discos que una vez que uno los hace sonar invitan a quedarse ahí, atendiendo a cada nota con las que acaricia los sentidos…»